Vamos llegando

Por: Hugo Correa Londoño*.

Nirvana, regresa de un arduo día de trabajo y de sus estudios de sicología en la universidad, va a su apartamento del piso 17 de una de las torres de Paloblanco, oprime el botón del ascensor que se había quedado atascado, reconoce a quien baja en la cajuela, viene ofuscado, pero se recupera para rodear a la chica con su mirada lasciva, suspira y agradecido le dirige la palabra

-Gracias linda, me había quedado encerrado, eres mi salvadora. -Fría y molesta espera que se baje, pero éste, continúa

-Ahora que voy acompañado regreso al 17 donde mi amigo Críspulo, dejé un paquete… me llamo Ubaldo, mucho gusto, -no hay respuesta- agrega- creo que te llamas Nirvana, lindo nombre -El ascensor reemprende la marcha.

-Gracias, si ya los he visto. –responde de manera neutral, la chica, sabe que en ese mismo piso, Críspulo es su vecino, ese viejo verde a quien ignora cuándo se lo encuentra -piensa para sus adentros-. Ahora sabe que el acompañante es quien vive en la otra torre del frente y tiene un catalejo, por ello ha asegurado sus persianas y es lo primero que revisa cuando llega.

Entre aquellos. son amigos y salen a hacer ejercicios, pasan de los cuarenta, solterones y se creen los donjuanes… los chachos del conjunto.

El ascensor reanuda la marcha normal por los pisos 2°, 3°, 4°, 5°, en el 6° empieza a traquear un poco, Ubaldo pega un grito

-¡Maldita sea, otra vez!, -exclama, el ascensor trata de detenerse y busca refugio en Nirvana.

-Mejor quédese quieto donde está, -en tono firme y pausado, dueña de la situación- ¡Contrólese!

-¡Qué me voy a controlar! podemos quedarnos encerrados. -fatigosamente el ascensor sigue entre traquidos y estertores. Ella introduce su mano al bolso y empuña unas tijeras.

Descubierta la debilidad en el pánico de su ocasional acompañante le dirige la palabra.

-No se agalline por esto, el otro día me quedé encerrada casi dos horas en el edificio donde trabajo y mientras nos sacaron los bomberos, mep>puse a leer, otros hicieron lo mismo o se pusieron a conversar entre ellos.

El ascensor definitivamente se detiene en el piso 13 y Ubaldo se altera, una mueca de terror aparece en su rostro, toca desesperadamente el timbre de emergencia, la luz se va.

La chica con perversa calma sabe que hay mucha tela que cortar en esa noche.

*Pereirano nacido en Calarcá en 1955

Abogado y escritor

Director del Taller de Escritores Gabriel García Márquez de la Universidad Autónoma de Colombia. Director y coordinador del concurso Premio Literario Eutiquio Leal en sus tres versiones 1999, 2012 y 2014. y en la publicación de los cinco números de la colección Otrapalabra, bajo el título Desde el patio de las leyendas se presentó el 5° número de la colección, medio difusor de la producción literaria del TEGGM.

Editor cultural de la Revista Contorno Judicial. Integró el equipo de dirección de la Revista Suenan Timbres. Es colaborador de varios magacines culturales como Día D en El Nuevo Siglo, Las artes en El Diario del Otún, de la revista Mefisto y de revistas virtuales: en Colombia Susurros y en Francia Vericuetosedición en francés y español. Actor de teatro universitario Bellas Artes UTP Pereira y La Farsa – Universidad Autónoma de Colombia.

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