Matar al huésped: el gran esquema Ponzi de la economía capitalista mundial. Entrevista

CHRIS HEDGES: Vamos a discutir una gran estafa piramidal que no solo define la economía de EEUU, sino tambien la economía mundial; cómo hemos llegado hasta aquí y hacia donde vamos. Y está conmigo para discutir este asunto el economista Michael Hudson, autor de Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy. (“Matar al huésped: o cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía mundial”). Es un profesor de ciencia económica que trabajó muchos años en Wall Street, en donde no triunfas si no captas la máxima de Marx de que el capitalismo va de explotación. También es –no puedo dejar de mencionarlo— una suerte de nieto de Leon Trotsky.

Profesor Hudson, abriré este diálogo leyendo un pasaje de su libro que me resulta particularmente admirable, y en el que creo se llega al meollo de lo que usted discute críticamente. Esto es lo que escribe:

“Hace mucho tiempo que Adam Smith señaló que a menudo los mayores beneficios se registran en las naciones que más rápidamente se encaminan hacia la ruina. Hay muchas formas de generar un suicidio económico a escala nacional. La principal, históricamente, ha pasadao por el endeudamiento de la economía. La deuda siempre se expande, hasta llegar al punto en que un gran sector de la economía no puede seguir honrándola. Llegados a ese punto, se impone la austeridad, y la apropiaciónn de la riqueza se polariza entre el 1% y el 99%. Esta no es la primera vez que sucede eso en la historia. Pero sí es la primera vez que el proceso de endeudamiento se ha diseñado adrede.” Yo interrumpo aquí un instante para aplaudirle aplaudo, antes de proseguir con su cita:  “Como si el grueso de los deudores pudiera hacerse rico endeudándose, en vez de quedar, como es el caso, reducido a una condición de servidumbre por deuda.”

Michael Hudson

Michael Hudson

Bueno, pues empecemos con los economistas clásicos que ciertamente entendieron eso. Reaccionaban, evidentemente, al feudalismo. ¿Qué pasó con el estudio de la teoría económica para que, paulatinamente, fuera cayendo en manos de ideólogos? 

HUDSON: La esencia de la teoría económica clásica fue la reforma del capitalismo industrial, su reordenamiento, a fin de liberar a las economías europeas del legado del feudalismo. El legado del feudalismo eran terratenientes extractores de renta de la tierra que vivían como una clase que se apropiaba de ingreso sin producir nada. Ocurría también que los bancos no financiaban a la industria. Los grandes industrialistas, desde James Watt y su máquina de vapor hasta los ferrocarriles…

HEDGES: De su libro se desprende que los bancos casi nunca financiaron a la industria.

HUDSON: Ese es el asunto. Jamás lo hicieron. Cuando llegamos a Marx luego, bien avanzado el siglo XIX, se puede ver una discusión en curso, sobre todo en Alemania, sobre cómo lograr que los bancos hagan algo que no hacían bajo el feudalismo. Y ahora mismo estamos viendo cómo el excedente económico está siendo drenado, no ya por los terratenientes, sino también por los bancos y los tenedores de bonos.

Adam Smith estaba radicalmente en contra del colonialismo porque conducía a guerras, y las guerras levaban a contraer deudas públicas. Dijo que la solución para prevenir que esa clase financiera de tenedores de bonos cargara a la economía imponiéndole más y más impuestos sobre los bienes de consumo cada vez que se iba a la guerra era financiar las guerras sobre la base de pagos al contado. En vez de tomar empréstitos, habría que exigir impuestos a la gente. Entonces, pensaba, si todos sentían la carga de la guerra en forma de pago de impuestos, tomarían posición contra la guerra. Bueno, pues llevó todo el siglo XIX luchar por la democracia y extender el voto de forma tal, que que en vez de que fueran los terratienientes quienes controlaran el Parlamento y su capacidad de legislar e imponer sistemas tributarios a través de la Cámara de los Lores, fueran los trabajadores, las mujeres y todo el mundo quienes lo hicieran. La teoría era que el conjunto de la sociedad votaría en interés propio. Votaría a favor del 99%, no del 1%.

Por la época en la que Marx escribía, hacia 1870, pudo ver lo que estaba ocurriendo en Alemania. Los bancos alemanes buscaban ganar dinero en conjunción con el gobierno haciéndo empréstitos a la industria pesada, en muy buena medida al complejo militar-industrial.

HEDGES: Esa fue la forma bismarckiana de lo social (no sé cómo decirlo de otro modo). Una especie de socialismo capitalista… 

HUDSON: Lo llamaron capitalismo de Estado. Engels abrió una amplia discusión sobre el asunto. Vino a decir: ¡eh, un momentito! Nosotros estamos por el socialismo. El capitalismo de Estado no es lo que nosotros llamamos socialismo. Hay dos tipos de economía orientada estatalmente…

HEDGES: Le interrumpo para observar que hay cierta brillantez detrás de la política bismarckiana, porque creó las pensiones públicas, suministró asistencia sanitaria pública y orientó la banca hacia la industria, hacia la industrialización de Alemania, la cual, como usted mismo indica, fue muy distinta de la de la Gran Bretaña y de la de los EEUU.

HUDSON: La banca alemana llegó a tener tanto éxito, que, en el momento de estallar la I Guerra Mundial, había discusiones en la prensa económica inglesa preocupadas porque Alemania y las potencias del Eje pudieran resultar vencedoras a causa de que sus bancos estaban mejor preparados para financiar la industria. Sin industria no puedes realmente tener aparato militar. Pero los bancos británicos solo ofrecían préstamos para el comercio exterior y para la especulación. Su mercado de valores era un escenario de operaciones relámpago. Querían beneficios al instante, mientras que los bancos alemanes no insistían en que se pagaran a sus clientes tantos dividendos. Los bancos alemanes poseían tanto acciones como bonos, y se trataba más bien de una asociación imbuida de harto mayor reciprocidad.

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