Los celtas mediante el Bensu cerámico

Los celtas mediante el Bensu cerámico

Por Efer Arocha.

París, 17 de noviembre de 2015

Publico en la actualidad, el presente trabajo a petición de algunos de mis asiduos lectores, tan escasos en los tiempos que corren.

La concepción de Merlin. Obra de Dodik

La concepción de Merlin. Obra de Dodik

En América hay múltiples civilizaciones desaparecidas, se da el caso de que algunas de entre ellas, ignoramos hasta su propia existencia; sin embargo, la cosmovisión de los incas, mayas y anasasis nos resultan de un interés primordial. En lo que concierne a Europa, el fenómeno antes anotado tiene la misma fuerza, sobresaliendo las concepciones de los vikingos y de los celtas. Sobre estos últimos el conocimiento de su civilización está todavía muy lejos de concluir. En cualquiera de los campos que se analice, sólo hay océanos indescifrables. Esto lo encontramos de inmediato en su origen y también en el espacio geográfico donde habitaron. En cuanto a su existencia, esta civilización presenta registros desde la época prehistórica comenzando por la Edad de Hierro. En lo que se relaciona al espacio geográfico hay evidencias en Asia Menor hasta lo que hoy conocemos como Irlanda, cubriendo buena parte del continente europeo. La civilización griega nos entrega señales de su presencia, diez siglos antes de nuestro calendario. Precisamente a los griegos debemos el primer testimonio etnográfico sobre el sustantivo celta. Hecateo de Mileto en el 513 antes de nuestra era, y que se encuentra entre los primeros que escribieron geografía e historia en prosa, y quien fue el primero que llamó al gran río, Océano; nos legó el sustantivo keltoí que significa celta, para luego pasar al latín convertido en celtus, celti o celtae. Hay otras hipótesis, pero la que nos parece más plausible es la expuesta. (1)

Heródoto nos cuenta que los celtas habitaban desde las Columnas de Hércules; o sea, lo que hoy conocemos como los límites entre España y Marruecos, en Ceuta; cubriendo toda la Península Ibérica, Francia, Rumania, Bélgica del norte, Bohemia, Eslovenia, Eslovaquia, sur de Alemania, Moravia, norte de Italia y Austria. Estrabón sostiene que el corazón de los celtas se encontraba en la parte sur de Francia. Idea refrendada por la Enciclopedia Británica en la edición de 1813. Y en ese orden multitud de testimonios nos hablan de la existencia céltica, la cual ha logrado pervivir hasta nosotros, una veces como idealización y otras como mito; también como realidad del espacio pretérito subyacente, el cual nos impulsa a escudriñar para tratar de asir la verdad que aparece como niebla en el misterio oculto, donde está escondido el por qué alucinante e igualmente saturado de pasión para indagar las causas de las desapariciones insólitas de todas las civilizaciones que nos han precedido. Sobre esto en lo que a los celtas concierne, tenemos un registro de memoria que fija en lo tempo-espacial la causa de su declinación en buena parte del territorio que hoy conocemos como Europa.

Uno de los aspectos que caracterizaba a la civilización celta, es su diseminación en un gran espacio geográfico que logró ocupar en razón de su extensión. También en espacios considerables hallamos particularidades en lo lingüístico e igualmente en sus costumbres locales, como es el caso de los galos, que se establecieron básicamente en lo que hoy es Francia, Bélgica y otros territorios menores. Contándonos esto, Julio César, en la Guerra contra los galos, él nos ha legado su propia división étnica del hilo que nos ocupa, y el cual transcribimos textualmente:

“Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquuitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.”
“Galia se divide en tres partes, una habitada por los belgas, otra por los aquitenses y la tercera por ésos que se nombran en su propia lengua celtas y que en la nuestra llamamos galos.”

Las tribus gálicas habían logrado alcanzar el más altos nivel de desarrollo de su tiempo. Es por ello que su cosmogonía es muy variada y rica en contenidos míticos, entre los cuales se destaca la cosmovisión bretona; aquí nos referimos a La Bretaña francesa, para hacer diferencia del concepto de La Bretaña que alude desde Irlanda hasta el territorio continental. Rastreando registros tuvimos la buena oportunidad de descubrir en La Gouesnière, barrio ubicado en Saint-Malo zona sur, a una encantadora mujer ceramista que perenniza mediante el Bensu Cerámico antiquísimas tradiciones célticas. Nos mostró el horno de cocción, las distintas herramientas indispensables en su profesión, discurrió sobre sus diferentes técnicas antiguas y modernas haciéndonos conocer varias de sus creaciones. Aquí reproducimos una muestra dedicada al cuento de La Isla de Las Mujeres:

Isla de las mujeres. Obra de Dodik

Isla de las mujeres. Obra de Dodik

Maëlduin, divinidad femenina, decide viajar a la Isla de las Mujeres donde es recibida por la Reina que gobierna en ese territorio. La soberana es una mujer muy prolífera al igual que todas las mujeres que habitan allí. Ella sale a recibir a la visitante en compañía de sus diecisiete hijas. Dodik Jégou imagina a la reina madre y sus diecisiete descendientes haciendo el retrato que antes reproducimos. Aclaramos que el mapa de los mitos es muy distinto a las divisiones geopolíticas vigentes actualmente. El mito que Dodik nos cuenta en su Bensu, parece que tuvo origen en Irlanda y se extendió por la Gran Bretaña, pasando el Canal de la Mancha, para continuar en la Bretaña hasta el nacimiento del río que los celtas llamaban Séquana Barrosa, y que nosotros denominamos Sena. Más abajo reproduciremos otras leyendas gráficas que ha realizado Dodik.

Antes señalábamos que había una prueba tempo-espacial de la declinación definitiva de la civilización céltica, ella la encontramos en el choque de armas que se dio entre los ejércitos de Veringétorix y Julio César.

La batalla de Alésia tiene antecedentes determinantes. Uno de entre ellos que nos parece importante señalar, en razón de que tiene una codificación sutil enmarcada en las reminiscencias históricas, y desde siempre fáciles de atizar por fuerzas interesadas en ello, es la venganza y su compañero, el odio. Es incontrovertible que el primer interés en cualquier conflicto, resulta ser siempre el económico, pero él no está solo, que en este caso resulta importante. Como ya hemos señalado los celtas se ubicaban en gran parte del territorio italiano. Para el año 400 antes de nuestro calendario ocupaban toda la Romagne y Marches que se encontraban en la zona que los romanos llamaban La Gaule Cisalpine, y que posteriormente cambiará de nombre por Ager Gallicus. En su expansión los celtas sitian la ciudad etrusca denominada Clusium. Los sitiados acuden a la ayuda de Roma. El Senado en pleno decide enviar dos nobles de la Casa Fabiana para interceder en el conflicto. Los enviados evalúan la situación e informan al Senado. El Senado viendo el peligro que los acechaba se alía a la causa de los etruscos. Los celtas enterados de la situación deciden tomarse militarmente Clusium bajo el mando del Brenn, nombre que daban los galos a quien era nombrado comandante militar para dirigir los ejércitos. El Brenn da la orden de saquear Clusium y de anexarlo a su territorio, luego toma la decisión de lanzar sus tropas sobre Roma. Hacía un verano canicular del 390 antes de nuestra era, concretamente a mediados de julio, en el lado izquierdo del Tíber donde el río recibe un pequeño afluente llamado Allia del cual deriva el nombre de la batalla que hubo en ese lugar, en el cual las tropas romanas fueron prácticamente liquidadas. Los vencedores sometieron a la ciudad al más grande pillaje de su historia hasta ese momento. El pueblo romano sobreviviente se escondió en las ciudades aledañas. Los patricios se refugiaron en las columnas del Capitolio donde hicieron una heroica resistencia para finalmente rendirse. Para salvar sus vidas hicieron una negociación pagando un rescate de mil libras en oro. Los celtas trampeando en la transacción utilizaron una balanza alterada. Ante la protesta de los patricios romanos, el Brennos responderá con una actitud que ha pasado a la historia. -Se quita su espada y la coloca sobre el oro de los vencidos-, pronunciando la famosa frase “Vae Victies”-“Infortunio para los vencidos”. Este pasaje es contradicho por el historiador Polibio. Tito Libio y Plutarco, cada uno por su lado dan versiones distintas; Aquí hay que tener en cuenta que ayer como hoy, los que se consideran ser el centro del mundo, tratan a los demás, de pueblos atrasados y salvajes. Los vencidos consideraron a los no romanos como pueblos indignos, organizados en turbas, hordas; de ahí la leyenda romana denigrante de los celtas. Sin embargo, al analizar las consecuencias en todos los planos, encontramos que la derrota tuvo profundas repercusiones hasta en las raíces de la vida cotidiana, empezando porque el calendario no quedó exento, marcando la fecha como nefasta, como fatídica para iniciar o hacer cualquier actividad. En lo positivo es a partir de esa derrota que el ejército romano logró estructurarse, tanto en el plano estratégico como táctico, en un cuerpo hasta ahora desconocido en la historia militar, haciendo de él, el ejército más eficaz y más grande del Imperio.

Habían transcurrido 338 años de la trágica Batalla de Allia, cuando finalmente el ejército romano cobra venganza en razón de que el tiempo no había logrado restañar la herida, seguía tan fresca como se hubiera sucedido el año anterior. ¡Y cómo son las ironías de la historia! Era igualmente el verano del mes de julio del año 52 antes de nuestra era. El ejército romano había desplegado aproximadamente entre 15 a 18 legiones para poner fin a una rebelión que comandaba el Brenns, mejor conocido como Vercingétorix. Las espadas romanas estaban a cargo de un hijo de la Casa Juliana, el político y militar de la época tardorrepublicana, Gaius Iulius Caesar, teniendo como general de confianza y su primer ayudante al político y militar de origen plebeyo Caius Caninius Rebilus y a Caius Antistius Réginus segundo general al mando. Los dos al lado de César fueron las figuras principales del ejército romano.

De la parte celta, la segunda personalidad militar la representó Vercasivelanos, noble de la ciudad de Arvernes, primo de Vercingétorix. Los jefes celtas en asamblea, decidieron ante el cerco que César había logrado tender al Brennos galo, constituir un ejército de Auxilio, comandado por Commios Atrebate, Eduens Viridomaros y Eporidoris. Todas estas personalidades militares celtas son las que menciona César en el relato de la batalla. Las dos fuerzas estaban constituidas por una coalición. Del lado galo un buen número de tribus se habían organizado en sublevación. Los romanos estaban aliados con fuerzas germánicas y algunas tribus menores célticas. La cantidad de combatientes participantes es prácticamente imposible de establecer, en razón que la fuente más fiable la dan los vencedores. El relato de César por ejemplo fija que los guerreros que corrieron en Auxilio eran 240.000, pero al hacer un análisis riguroso, esta cantidad resulta imposible reclutarla en tan sólo un mes, organizarla y ponerla en condición de combatir. Objetivamente esa cifra se puede reducir a 60 ó 70.000 hombres. La caballería céltica, César la calcula entre ocho y nueve mil. Él nos dice que sus fuerzas estaban constituidas entre 10 y 12 legiones y más o menos 9.000 jinetes, lo que en términos reales esta cantidad de tropas romanas es muy superior por lo menos en una tercera parte. Siguiendo este orden de acontecimientos, ni siquiera los historiadores franceses están de acuerdo con el lugar exacto en el cual se desarrolló la batalla conocida como Alésia. Dos sitios mantienen una enconada polémica desde el siglo XIX para adjudicarse el lugar. El más opcionado es el ubicado en Alise-Sainte-Reine en el departamento de la Côte d’Or, región de Bourgogne, y el otro es Chaux-des-Crotenay departamento del Yura, región de Flandre-Comté.

Napoleón III que tenía vivos motivos para aclarar los sucesos de esta gran batalla, ordenó múltiples excavaciones, y en 1865 hizo erigir en Alise-Sainte-Reine, una estatua del derrotado general celta, quien se rindió luego de perder la batalla y murió asesinado en prisión en el año 46 antes de nuestra era. En lo que se refiere al número de bajas, cualquier cantidad no es cosa distinta a una aventurada hipótesis. (2)

Estatua de Veringétorix

Estatua de Veringétorix

A partir de este momento, la declinación celta resultó ineluctable, y paulatinamente su memoria la constituyen los distintos imaginarios que desde Irlanda, Escocia y sucesivas regiones en el continente se tejen sobre esta civilización hoy desaparecida. Esto no niega que sus descendientes se encuentren fundidos en los diferentes estados que conforman Europa actual. Uno de los orgullos de los franceses contemporáneos, es el de sentirse herederos directo de los celtas o galos.
En el tema principal de este trabajo; o sea, la Cosmogonía céltica en su expresión mítica y concretamente en el aspecto de contar mediante el Bensu Mayólica, atrajo particularmente nuestra atención la región bretona. Como lo señalamos antes, en Bretaña conocimos a una mujer descendiente de los celtas, Dodik, quien narra con otros materiales distintos a la escritura, relatos orales y leyendas, cuyas raíces se remontan a la antigüedad. Para empezar ella tiene un nombre de origen céltico. En su oficio de ceramista de características particulares nos condujo a ese mundo fascinante que es la alfarería y la cerámica. La cerámica en tanto que objeto útil es uno de los forjadores de la memoria de la especie humana, tan antigua como ella misma; esto en cuanto a vasijas, porque en lo que concierne al hecho de narrar, lo encontramos en culturas antiquísimas como fue la hitita y posteriormente la babilónica, miles de años antes de nuestra era.

La narración se alcanzó plenamente en el campo de la alfarería y también en la cerámica cuando se dominaron las técnicas cromáticas. Las piezas cuyo color lo da la barbotina; o sea, el barro natural, sólo permite una narración muy elemental a través de dibujos, como los restos encontrados de alfarería en la antiquísima zona de la India. Luego se avanzaría a la bicromía que produce el óxido de hierro y la barbotina. Los oxidantes fueron los elementos fundamentales que mediante las técnicas novedosas del engobe que permiten que, teniendo ya la pieza horneada se le baña con una mezcla de arcilla muy fina y óxido de hierro; este solo baño permite producir dos tonos: uno oscuro y otro rojizo. En esta superficie, un ceramista diestro hace con punzones u otras herramientas, dibujos que le permiten crear breves situaciones de narraciones simples. El óxido de cobre que produce el color azul turquesa ya era uno de los preferidos en la antigüedad, inclusive es un color predominante en las cerámicas egipcias en las necrópolis de los tiempos faraónicos, como lo fue también el verde. Las pirámides son lugares de una riqueza extraordinaria donde se encuentran, en salas y particularmente en las criptas, narraciones sobre las costumbres y también relatos acerca de la cosmogonía egipcia.

Decoración de la Tumba de Tutankamen

Decoración de la Tumba de Tutankamen

Precisamente gracias a este lenguaje gráfico se ha logrado desentrañar parcialmente sus codificaciones míticas mediante la expresión del ritual de lo sacro. El Bensu cerámico es un elemento presente en todas las culturas; él nos ha aportado registros invaluables, sin los cuales no sería posible ni siquiera bocetear numerosas civilizaciones desaparecidas. Ejemplo sobresaliente sobre la concepción erótica de los patricios romanos, fue posible conocerla gracias a los relatos de los distintos Bensus incrustados en los muros de las alcobas en la ciudad de Pompeya y Herculano, ciudades sepultadas por una de las erupciones en el 79 después de nuestra era, año en el cual se rebelan por sus posiciones y otros malabarismos los gustos en este sentido de sus habitantes. En la Edad Media sirvió para perpetuar la heráldica; en esta dirección son abundantes los escudos encontrados de las distintas familias nobles. De la misma manera se encuentran escenas agrícolas, de cacería y de distintos oficios; aves, calles y personas. Más recientemente se ha llegado a una especialización, en cuanto al tamaño de la pieza en bizcocho que presenta medidas variadas, el cual ha sido estandarizado por las exigencias de la producción industrial en serie, y en la actualidad denominado azulejo. Con criterio comercial este Bensu moderno tiene hoy en día en venta escenas de El Quijote con el poema de Cervantes referido a Barcelona. Siguiendo este tipo de técnica pero por otra vía de mayor valor estético, Dodik Jégou, en su taller de Saint-Malo, busca guardar la memoria de esa herencia espléndida del rito legendario.

La leyenda de Los Pájaros de Gwenddoleu que tienen como oficio ser los guardianes del tesoro de su maestro, un druida que está dedicado a la alquimia, son unos glotones en cada comida, se devoran dos hombres al almuerzo, y otro tanto a la hora de cenar. Reproducimos la interpretación que Dodik hace de la leyenda.

Les oiseaux de Gwenddoleu. Obra de Dodik

Les oiseaux de Gwenddoleu. Obra de Dodik

Las ciencias que estudian las migraciones humanas han logrado establecer plenamente que los celtas fue un pueblo que invadió la mayor parte del territorio que hoy llamamos Europa. En cuanto a la fecha resulta incierta y todo lo que podemos decir al respecto es que sólo se presentan hipótesis. Los invasores en sus distintos asentamientos lograron influencias diversas con las poblaciones indígenas donde el mayor éxito lo obtuvieron en lo que hoy conocemos como Irlanda, País de Gales y Escocia. En la zona continental, en todo el norte del Canal de la Mancha, su aculturización respecto a la población indígena local es del mismo nivel que el logrado en la isla. En este territorio donde mayor se acentúa el fenómeno es una zona francesa conocida como Bretaña.

Los Cascos

La manifestación mítica de los celtas se materializa en varios aspectos de sus distintas actividades, tanto en lo social como en otras acciones colaterales, es el caso de la guerra. En ella se encuentra una concepción iconográfica metafísica; nuestra búsqueda descubrió dos concepciones predominantes en el uso del casco de combate. La una animista, y la otra de sentido práctico cumpliendo la finalidad del uso. En el caso de esta última, el más importante es el casco de tipo Berru, usado por la tribu céltica laténiens. Existe una quincena de estos cascos hallados en excavaciones realizadas en la zona rural de la República Checa, fundidos en una sola pieza, con una yuxtaposición de cobre para cubrir la nuca; la mayoría son de bronce y algunos de ellos son de hierro. Otro que presenta importancia es el conocido como celta-itálico, éste es una variante denominada celta-etrusco. Son muchos los cascos que exhiben distintas variaciones (3); en ellos el observador encontrará el gusto estético por su refinamiento decorativo, también por su forma, pero sobre todo por su concepción utilitaria. En su proyección simbólica, por su peso y forma, forja la idea de reciedumbre, donde lo dominante es la bravura; no obstante se convierte en un elemento de la imaginación para plasmarlo en el texto literario e inclusive en objetos. Igualmente lo encontramos atizando la fuente de la imaginación, en la arquitectura. Al dar un vistazo sobre las construcciones postmodernas, comenzando por Dubai, donde algunos de sus edificios por su forma son ellos el reflejo de uno de estos cascos. Sin embargo, ninguno de estos cascos va más allá del interés que tiene para los especialistas; por el contrario, el casco animista, popularmente conocido bajo el nombre irónico de Waterloo, encontrado en el Támesis, y que corresponde

Casco Waterloo reservado a la elite guerrera demostrando la virilidad y ferocidad

Casco Waterloo reservado a la elite guerrera demostrando la virilidad y ferocidad

aproximadamente a los años 200-150 antes de nuestro calendario, el cual los interesados pueden encontrarlo en exhibición permanente en el British-Museum de Londres, es el que se ha convertido en uno de los primeros símbolos de la cultura céltica y que apasiona a adultos, niños y jóvenes, a propios y extraños. Es un casco de bronce que lleva dos cuernos y adornos repujados. La simbología de los cuernos en este casco resulta muy rica y podríamos producir un folleto de su cosmogonía tanto militar como metafísica. Nos limitaremos a decir solamente que él encarna la esencia de la bravura guerrera innata, con la cual la naturaleza ha dotado a algunos mamíferos para defenderse e imponerse en el rudo combate. En este casco por contenido y expresión, el hombre se aúna con sus congéneres, los animales, para ser otro entre ellos.

celtas7

Los Druidas

Éstos son personajes mitológicos que tuvieron una práctica social muy rica, como es el caso de la mitología griega. Los Druidas han sido forjados en parte por la imaginación popular e igualmente por el imaginario de etnólogos, arqueólogos, antropólogos, historiadores y otros especialistas, los cuales basados en hechos reales construyen un mundo mítico sostenido por múltiples hipótesis.

El origen del nombre Druida en uso actual, es un sustantivo que proviene del celta Drui, el cual posteriormente se latinizó en Druidae de donde deriva el español Druida. Él mismo en su derivación céltica ha tenido muy poca alteración como es el caso de Irlanda donde se dice Druid. Sin embargo, el mismo personaje tiene significaciones distintas. Por ejemplo el Dallan irlandés resulta ser un Druida ciego perteneciente a la corte del rey Eochaid, el que en una ocasión recurriendo a sus conocimientos mágicos encontró a Etaine, esposa del rey, la cual se encontraba extraviada (4). El lingüista Émile Benveniste, que parte del término der-w/dr-ew para decirnos que druida significa fiel, aquél que busca la visión verdadera y cierta.

En lo que respecta a la prueba, en aquello que la evidencia no admite polémica, puesto que corresponde a la realidad, el primer paso de los hechos lo encontramos en el Vergobret, que era un personaje de las tribus célticas, quien ejercía las funciones de Magistrado Supremo dirigiendo una ciudad con las funciones administrativas de un alcalde de hoy. En oposición a este personaje, se encontraban las ciudades que eran gobernadas por un jefe céltico. El Vergobret compartía la administración con los romanos de la época republicana. Esto según César en el texto sobre las guerras de las Galias, lo describe como Princeps Civitatis (Príncipe de la ciudad), Summun Magistratus (Magistrado Supremo) que según César era nombrado por votación y se le prohibía abandonar el territorio que administraba; y en caso de guerra, debía nombrar un general para que lo reemplazara en las tareas militares. La anterior realidad permitió imprimirle al druida el carácter de legislador y también de juez.

Un rasgo que es muy caracterizante del Druida es el que concierne a su práctica de curandero, que desde luego no es interesante porque en todas las sociedades primitivas ha existido producto de la experimentación empírica de ensayo en ensayo, haciendo brebajes u utilizando plantas directas, resultado de observar la forma cómo los distintos animales, ellos mismos, se curan sus múltiples achaques de salud. El curandero fue el que dio origen al médico, bien definido en la cultura griega por Galeno y por Hipócrates, cordón umbilical de nuestros médicos generalistas y especialistas. No obstante, el aspecto más interesante, desde la perspectiva de lo imaginario, es la simbiosis que hace el Druida ejerciendo como chamán. En la medida que el Druida acierta en la cura es un sabio; sin embargo, esa sanación sólo es total y plena a través del ejercicio de la chamanería, entonces todo el ritual de la acción mágica hacen de él, el Mago Supremo.

Otro rasgo también interesante del Druida es su aspecto polifacético en el campo del arte. En tanto que personaje, él es la síntesis de las tradiciones antiguas de música, poesía, canto y relato oral (5). La juglarería que ha llegado hasta nosotros y de la cual tenemos abundantes pruebas a partir de la primera etapa de la Edad Media, en el siglo IX de nuestro calendario, encontramos registros de poesía épica recitada por sus propios autores o leída en forma narrada en sus propias creaciones o en creaciones de otros autores. A la par con éstos, a partir del siglo XI, sobresale la poesía lírica cantada, sea por el poeta o por especialistas de lo vocal, conocida también como juglarería cortesana.

Juglar de la Edad Media

Juglar de la Edad Media

Las Fiestas

Las pruebas de las fiestas célticas están presente, en primer lugar en la tradición oral irlandesa que fueron consignadas por escrito a partir del siglo IV de nuestro calendario, y que hacen referencia al periodo pagano de tiempos anteriores. La arqueología que resulta ser la fuente más antigua, hace referencia a ellas a través de vestimentas, pero muy particularmente en registros cerámicos y otras pruebas dispersas halladas por arqueólogos y otros especialistas.

La simbiosis de la palabra mediante el uso del relato, canto, poesía y música (6), agregado a brebajes, ungüentos y recursos esotéricos; fundido todo esto en la fiesta pagana, verdadero aquelarre para el estímulo de las diversas sensaciones del cuerpo, donde todo se lleva a efecto al compás del gesto, señales, órdenes, como si se tratara de un director de orquesta, hacen que el Druida logre alcanzar la cima de la simbología, exhibiendo vetas en las cuales hay material para forjar las hipótesis que se deseen. Para quienes los estimula lo sagrado, permite suponer que el Druida era una personalidad religiosa; es decir, que la civilización céltica tenía su propia religión. La veta de la curandería chamánica de las cuales existen pruebas, permiten afirmar que era un verdadero Mago. Esta veta genera una ramificación que da vía a un espacio hipotético sustentado, por una parte en el esoterismo, y de la otra mediante la química, y a través de ésta llegar a la alquimia céltica, y en lo particular a los alquimistas bretones. Sin embargo, lo más interesante de la mezcla pagana es que se ha logrado elucidar que en el oficio de curandero, legislador y administrador público, el Druida se eleva a la condición de sabio. Este aspecto, en su significación gnoseológica en el campo de lo simbólico, permite afirmar que el druidismo, en tanto que expresión cosmogónica, es la única concepción verdaderamente occidental desde cualquiera de los planos que se le estudie, por ejemplo: su concepción de las ciencias han dado pie a lo que llamamos la ciencia occidental. De la objetividad céltica se deriva el pragmatismo filosófico, y así sucesivamente. En lo que se relaciona a ideas religiosas hoy vigentes, no son occidentales, en razón de que la cosmogonía cristiana, mahometana, judía y búdica, para señalar escasamente el área monoteísta en sus ramas importantes, son imaginerías puramente orientales. No obstante, el Druida nos revela algo más profundo, donde encontramos su esencia, que es lo fundamental y determinante en los imaginarios de la civilización céltica. Las pruebas hasta ahora habidas demuestran claramente que el druidismo se nutría del paganismo, por lo tanto el Druida era un ser pagano, paganismo que lo conducía a la sabiduría en las manifestaciones de la ciencia de su tiempo, y en lo que concierne a la gnosis, era un militante del ateísmo. El ateísmo es el basamento que permite situar lo corporal en su función real como el instrumento de la vida. La vida la determina la calidad del cuerpo. Esta verdad inobjetable está muy lejos de ser conocida y aplicada por múltiples civilizaciones en el mundo; de ahí que innumerables lastres de enfermedades endémicas pervivan hasta hoy en pleno siglo XXI.

La cúspide de su carácter pagano la verificamos en las grandes fiestas célticas las cuales correspondían a los solsticios de verano e invierno. En el solsticio de verano todo giraba en torno de la estimulación de los órganos de los sentidos: placeres del paladar, olfato, oído, vista, tacto, y junto a éstos un erotismo desbordado que tiene su propio lugar en lo simbólico puesto que los celtas eran del criterio de seguir los ciclos naturales concluyendo que el momento más propicio para la reproducción correspondía al verano. En la iconografía que ha llegado hasta nosotros encontramos el papel del teatro, donde actores cumpliendo la función de espíritus de la fertilidad aparecen encapuchados incitando al público con símbolos de la fertilidad tales como los huevos. Los autores los denominaban genii cucullati. En otras representaciones los genii cucullati británicos y también los bretones, exhibían en ocasiones símbolos claramente sexuales. Un relato de belleza impecable la encontramos en las leyendas célticas del Ulster. Fergus que tiene el estatuto del primer amante de la reina Medb, célebre por sus costumbres ligeras en materia erótica, fue elegido su amante por su insaciable apetito sexual. Se hacía necesario siete mujeres para calmarle su furioso deseo. Tenía la fuerza de setecientos hombres; como era un gigante, en cada comida consumía siete vacas, siete cerdos y siete toneles de líquido. A continuación le correspondía a la diosa Epona, divinidad de los cazadores, asumir el jolgorio durante un día dedicado a esta actividad.

No encontramos ni una sola prueba que nos permita afirmar en qué momento empezaba y en cuál terminaba las festividades. En cuanto al solsticio de verano; o sea, el día en que el sol alcanza el punto más alto en el espacio en relación a la tierra en el hemisferio norte, corresponde al mediodía del 22 de junio de nuestro calendario, que es el día más largo del año; fecha aproximada para el inicio del verano real en Europa. A partir del momento señalado, el sol permanece por varios días conservando la misma altura. Este fenómeno le permitió a los romanos denominarlo “sol quieto” de donde se deriva el vocablo “solsticio”. En lo que respecta al solsticio de invierno que corresponde en el mismo hemisferio al 21 de diciembre que es el día más corto del año, y que es cuando el sol alcanza su punto más bajo respecto a la tierra, las temperaturas inician su descenso pasando a grados menos cero; causa que le imprime a las festividades un rasgo diferente a la del verano. Los placeres sensoriales se mantienen con la exigencia requerida, pero no resultan ni fundamentales ni determinantes, puesto que el alborozo se centra en el discernimiento y en los órganos que estimulan la abstracción. Es un espacio que lo toma el relato oral y es posible que el escrito haya tenido notable presencia en razón que la lengua comunicadora era el griego ya que las diferentes tribus presentes hablaban lenguas vernáculas. Hay que tener en cuenta que el griego desde tiempos arcaicos había alcanzado su propia grafía. Igualmente notable era el rol de la poesía, el canto y la música. Las manifestaciones anteriores eran el preludio de intensas discusiones que se llevaban a efecto con cierto símil al ágora de los griegos. Este punto aparece casi desapercibido; sin embargo, a nuestro juicio presenta un vivo interés. Muchas sociedades secretas parece que tuvieron origen en los rituales festivos del solsticio de invierno: de la misma manera algunas ideas políticas profesadas por nuestros contemporáneos brotaron ahí sus primeras raíces. Otro tipo de fiestas célticas, son las que se conocen como fiestas célticas equinocciales, en razón que los días y las noches son iguales en toda la tierra. Se inician a partir del 20 al 21 de marzo de nuestro calendario para la primavera, y del 22 al 23 de septiembre para el otoño. De estas fiestas, sólo podemos afirmar que son el producto de las distintas hipótesis que los fervientes seguidores urden para magnificar a aquéllos que consideran sus antepasados, pero hasta hoy no se ha encontrado una prueba fehaciente.

Cosmogonía bretona

La cosmovisión de los bretones es una parte del conjunto de lo que antes tratamos como la concepción céltica de mitos, leyendas, que resumen el pensamiento de mirar el mundo de su tiempo de esta civilización, (7). En lo que atañe a los bretones, las primeras huellas que encontramos se remontan a tiempos anteriores al Imperio romano, cuando a una vasta zona al noroeste de la Galia; que comprendía el territorio de los pueblos Kimris; se le llamaba Aremoricus, término latinizado según las pruebas que nos aporta César en su relato sobre la guerra de la Galia.

In his ab Lucius Roscius, quem legione tertiae decimae praefecerat, certio rfactus est magnas Gallorum copias earum civitatum, que Armoricae appellantur, oppugnandi sui causa convenisse neque longius milia passuum octo ab hibernis…
Él lo supo directamente de Lucius Roscius que él se había puesto a la cabeza de la 13ava. Legión, cuando fuerzas importantes gálicas que pertenecen a las ciudades que nosotros nombramos Armoricae, estaban reunidas para atacar, acercándose hasta ocho millas de su campo…

Uno de los espacios referidos por César es el territorio que comprendía la confederación Armoricaine, hoy territorio francés, el que fue definido por Amédée Thierry, quien en el siglo XIX hizo una clasificación que hoy se considera oficial reagrupando los pueblos llamados Kimris, quienes poblaban el noroeste de la Galia, basado en lo que antes citamos. A la época, según Thierry, los Redones habitaban lo que hoy conocemos como Rennes, Vénètes hoy Vannes, los Namnètes actualmente Nantes, los Coriosolites la zona de Côtes-d’Armor, Bretagne actual, y así sucesivamente. En la época que se refiere César, la confederación Armoricaine la conformaban cinco espacios geográficos que constituían lo que se conoce como La Bretaña histórica: Loire-Atlantique, Finistère, Morbihan, Îlle-et-Vilaine; parte noroeste del Pays de la Loire y Côtes-d’Armor, los cuales forman los departamentos en la división política de Francia de hoy: Normandie, Calvados…

Mitos, leyendas y otros elementos de la metafísica bretona que ha llegado hasta nosotros, no tiene otras fuentes fundamentales distintas a las tratadas en el cuerpo de este trabajo. Analizaremos aspectos no señalados anteriormente que tienen valor para el conjunto de la cosmogonía céltica. Uno de éstos es la aculturización mitológica emprendida por el cristianismo en el mismo momento en que se convirtió en la religión oficial del imperio. El dios de los cristianos resultó implacable en el aniquilamiento del paganismo céltico; de ahí que los relatos bretones, sean éstos orales o escritos, apenas sí presentan un descolorido tinte de la imaginería ancestral.

Los mitos bretones célticos de manera tangible, los encontramos para empezar, en los menhires bretones, los que en tiempos arcaicos se les denominaba peulvan, que significa estaca o poste de piedra, puesto que son piedras de diversos tamaños inclusive algunos gigantescos cuyo peso asciende a cientos de toneladas, los cuales no solamente se encuentran en Bretaña, sino en toda Europa y algunas partes de África y América del Sur. Algunos de ellos tienen leyendas que hasta hoy ha sido imposible de descifrar. La imaginación popular bretona ha urdido en torno a estos megalitos numerosas leyendas, inclusive se habla de un culto fálico, en razón de su forma y su posición erecta. Hay algunos textos muy interesantes en esta dirección. En el rigor de la comprobación, el término menhir tiene sin dudas orígenes bretones. En 1792 Théophile M. Corret de la Tour d’Auvergne ya había oficializado el término en su obra Les Origines Gauloise (Los orígenes de los galos). Sin embargo, el menhir visto mediante los ojos de la ciencia es de tiempos bastante anterior a los asentamientos célticos. Su origen es un verdadero enigma hasta hoy.
Un documento que nos aporta la arqueología, antropología y otras ciencias colaterales, son los Dólmenes, cuyo vocablo es igualmente bretón. Liac’hven término compuesto que los diccionarios transformaron en Tolmen. En los archivos Nacionales de París hay un registro con fecha 25 de febrero de 1799 en el cual Monsieur Legrand D’Aussy, obrando en nombre del Instituto Nacional de Ciencia y Arte, en una lectura de su obra Des Sépultures Nationales y publicada posteriormente en 1824, dice que: Dolmín corresponde al territorio de la Baja Bretaña, y reafirma que la primera persona en usar este término ha sido el señor Corret, mencionado en párrafo anterior. De otra parte se han censado en el mundo cincuenta mil dólmenes. En lo que corresponde a Francia, hay restos de cuatro mil, diseminados por todo el territorio, de los cuales, ochocientos pertenecen a Bretaña. El primer uso que se descubre en el Dolmen fue una construcción de señalización de un algo que se ignora. Sin embargo, en algunos de ellos se ha descubierto un segundo uso, el de necrópolis. Se han encontrado restos humanos de centenas de individuos acompañados del mobiliario de uso doméstico. Algunos por su tamaño se deduce que eran lugares de sepulturas de seres prestigiosos. La edad de esta tumbas, varía desde el neolítico, edad de cobre, bronce e hierro. Por análisis de laboratorio se ha podido comprobar que algunas de estas sepulturas colectivas, albergan osamentas de distintas generaciones y diferentes épocas. Los celtas bretones habían elaborado un complejo tejido de ritos para mitificar todo lo concerniente al mundo tanático. Algunos de los dólmenes bretones, por su construcción presentan gran similitud con los dólmenes de la cultura Agustiniana en Colombia, en la cual figuras antropomorfas esculpidas, sostienen con sus cabezas, pesadas lajas cuidadosamente extraídas de alguna cantera. En lengua gálica existen dos términos que son prueba de los ritos practicados por bretones en el contexto de lo inanimado, es el caso de Le sidh que en gálico designa el otro mundo céltico que está más allá del horizonte, donde el sol se hunde en el mar. El vocablo gálico Nemeton se refiere a una especie de procesión que los celtas bretones, recorriendo el bosque primero en forma de serpiente, en desfile encabezado por dos o más druidas con atuendos blancos iban recitando en solo, mientras que la multitud respondía en coro, cantos que en la medida que se iban acercando al dolmen eran acompañados por música de carácter fúnebre y en el momento en que llegaban al dolmen se daba un cambio el cual se iniciaba con un murmullo de los druidas como primer paso de veneración a los que reposaban en la eternidad en el lugar. Luego la multitud rodeaba el dolmen y se iniciaba la fiesta en torno de la muerte, (8). Este ritual era nocturno y se hacía en el solsticio de invierno cuando la nieve se encontraba ya madura. En el momento en que partía la noche los distintos druidas presentes encendían sus teas mayores y lo mismo hacía la concurrencia con los hachones gigantes estratégicamente erigidos en lugares propios para convertir el lugar en un día pleno de luz de verano, iniciando el primer druida, el ritual mágico que sus conocimientos chamánicos habían preparado para honrar a la divinidad de la muerte.
Un ceremonial diferente se llevaba a efecto en Morbihan, en el país que en los tiempos célticos se llamaba Cairn. En esta zona se encuentran cantidad de menhires, la mayoría de pequeños tamaños lo que ha permitido dar origen a múltiples leyendas, inclusive a relatos cristianos, como es el caso de Saint-Cornély, (San Cornelio), quien habiendo sido perseguido por turbas paganas que buscaban lincharlo, huyó en veloz estampida acompañado de dos novillos logrando alcanzar la cima de una colina. Ya sobre ella se dio cuenta que de un lado estaba el mar, y del otro una planicie con cientos de soldados paganos los que se preparaban para darle captura. Al verse perdido no le quedó otra alternativa que invocar a todas las divinidades de su religión las cuales lo inspiraron; particular papel lo tuvo el Espíritu Santo quien le sugirió levantar los brazos al cielo e implorar a todas las vírgenes del santoral cristiano, y fue así como los soldados perseguidores quedaron convertidos en piedra, parecido a otro relato religioso más reciente de orden moral, el cual encierra una belleza mítica exquisita; los habitantes impolutos aconsejados por sus divinidades debían abandonar en un día de pleno sol, las ciudades pervertidas por el vicio, conocidas como Sodoma y Gomorra, que estaban dedicadas de día y noche a los placeres paganos; aquéllos que emprendían la huida no podían volver a mirar hacia atrás para despedirse de la ciudad, pues si lo hacían quedaban convertidos en piedras salobres. Como estaba acompañado de los novillos se convirtió en el patrono de los animales.

Del lado pagano igualmente es muy rico en el relato simbólico. El nombre céltico evolucionó en el término que hoy está en uso, Carnac. Los mismos menhires y recurriendo a la misma temática, el paganismo bretón creó su propia interpretación. En gálico antiguo a las agrupaciones humanas de las costas bretonas se les denominaba “poblaciones con cara al río mayor” que también puede significar “lago de los enigmas”. Estas poblaciones se trasladaban en romería a la zona donde hoy se encuentran los menhires de Carnac, ya en el lugar, se daba comienzo al rito pagano de solsticio de verano. Todo el ritual estaba dedicado al agua. Esta es la razón de la presencia de los pueblos ribereños cuyos habitantes más numerosos eran todos aquéllos cuya actividad se relacionaba con el río mayor. La presencia más numerosa correspondía a los pescadores y navegantes, y en menor grado a otros oficios. Se iniciaba la fiesta con una lectura de un texto que estaba escrito en una piedra, y que el druida sostenía con sus dos manos, quien leía lento y con grandes pausas, y en la medida en que avanzaba hacía pases mágicos de encantamiento al mismo momento que los comerciantes de ultramar, sacaban pociones de brebajes de una fila de toneles que se distribuían entre la multitud asistente. Al tercer día correspondía al druida mayor, él que con una barba blanca e inmensamente larga, la mojaba en un líquido la cual quedaba convertida en un hisopo con el que rociaba al público destacándose desde todos los lugares su vestimenta roja que reposaba sobre un amarillo oro. Iba en andas cómodamente sentado transportado por cuatro cargadores. Terminada la actividad seguía con complejos ritos hasta cuando la divinidad encargada del agua se hacía presente, y era cuando comenzaba la fiesta propiamente dicha de manera oficial. Los asistentes se dedicaban a comer únicamente durante siete días, distintos manjares previstos para la ocasión. Se ingurgitaban abundantes cantidades hasta hartarse. Esta etapa era sustituida por una completamente diferente que consistía en danzar por siete días al compás del canto, poesía y música. Otras etapas se recorrían, y se clausuraba el festejo eligiendo entre los asistentes a siete personas con el criterio de que ellos habían sido los que más se habían divertido. Eran colocados en fila luego que un druida, esta vez vestido de blanco, recurriendo a intrincados códigos de magia, producía un ambiente de encantamiento, el cual una vez terminado, la divinidad del agua los colocaba siguiendo una línea recta o a su voluntad estableciendo una figura, para luego comenzar a echarles un chorro de agua que salía del río grande, o sea, lo que hoy llamamos Canal de la Mancha, hasta convertirlos en estatuas blancas petrificadas, que son los menhires que en la actualidad se observan en Carnac. Terminado esto los asistentes regresaban a sus casas.

Existe el relato que se conoce como “Martillo” y muchos otros. Ocupan también lugar los relatos sobre la salud, sustentados en los distintos amuletos de personas de todas las edades para alejar o prevenir enfermedades. Los collares infantiles están cargados de pasajes de curandería. Además de los menhires y dólmenes bretones, existen los tumulus que abundan en la región en cuya cima se encuentran las cruces célticas y en algunas de ellas están grabadas leyendas que hasta ahora nadie ha podido descifrar y sólo sirven para aumentar la incógnita de quienes y porqué erigieron los menhires. Los tumulus al excavarlos han resultado ser cementerios de su tiempo.

Bretaña presenta igualmente rastros al analizar cuidadosamente vestigios arqueológicos donde se encuentran diagramas célticos, los cuales tienen signos de parentesco con la cultura sánscrita, pero sobre todo con el círculo codificado de los Mandalas budícos y del hinduismo tibetano, rasgo de universalización que también presenta pruebas en las culturas amerindias de sur a norte en el nuevo mundo. Otra fuente de inspiración fue el bosque, el cual tuvo una marcada influencia a tal punto que el calendario céltico está construido bajo el signo del árbol, (9). Ya en nuestra época, y desde la perspectiva del azulejo, Dodik ha trabajado las leyendas del Rey Arturo, y la del Señor Nann. A continuación reproducimos la muerte del Rey Arturo y una de las leyendas del Señor Nann.

La muerte, del Rey Arturo. Obra de Dodik

La muerte, del Rey Arturo. Obra de Dodik

Uno de los grandes mitos célticos lo condensa la invención del Rey Arturo, al que buena parte del público considera como un rey inglés que existió; sobre éste hay diversas hipótesis: la romana, la gálica, la sincrética, la de Withaer y obviamente la mitológica. El nombre de Arturo en la etimología céltica tiene dos significados unidos: Ours-Arto que finalmente significa oso guerrero. Desde la perspectiva del mito, Arturo correspondía a una divinidad ubicada geográficamente en lo que hoy conocemos como la Gran Bretaña, extendiendo su espacio a la Bretaña francesa. Sus poderes los ejercía en lo que en su tiempo se denominaba “El Gran Río”; o sea, el Océano Atlántico y el Canal de la Mancha; estamos frente a un dios marino. En la obra de Dodik que está dedicada a la muerte de esta divinidad, vemos como ella interpretando de manera magistral el acto fúnebre, destaca en el primer plano a la hermana de su majestad quien es la que encabeza en la proa el cortejo, y está encargada de conducirlo al más allá en una barca que navega por aguas marinas al son de una trompeta que hace oír música de lamento. Los peces, la concurrencia, los mástiles y todos los arreos, cada uno tiene una función significativa en las codificaciones tanáticas de los celtas, (10).
El Rey Arturo es una verdadera pasión para los ingleses, alemanes y bretones. Los autores sostienen que él está encarnado en el Rey Lear. El arqueólogo Leslie Alcock sostiene que dirigió la Batalla de Calman en el 490 de nuestro calendario. Historiadores ingleses afirman que esta batalla se llevó a efecto en la planicie de Saliskbury. En la hipótesis romana, Kemp Malone, en el artículo “The historicity of Arthur”, Journal of English and German Philology, 1924. Historia de Arturo en el diario inglés y alemán de Filología, 1924, sostiene haber descubierto a Arturo en el verdadero personaje de Lucius Artorius Castus encargado de la IVa. Legión Victrix que tenía como visión combatir a los caledonienses, actuales escoceses. El historiador Norma Goodrish va más lejos, nos ubica su tumba, que se encuentra en la Civil parish d’Arthuret, donde se llevó acabo la Batalla Arfderydd cerca del muro Adriano, región en la cual Lucius Artorius Castus defendió los límites romanos. Sobre este mito desbordante existen decenas de volúmenes y una vasta bibliografía para quienes se interesan en el tema.

La Leyenda del Señor Nann. Obra de Dodik

La Leyenda del Señor Nann. Obra de Dodik

Un cuento que refleja la vida diaria es la Leyenda del Señor Nann, a quien vemos en la cerámica con una larga lanza de roble en su mano derecha, de a caballo, dirigiéndose al bosque para realizar una jornada de cacería. Como puede observarse lo acompaña miembros de su servidumbre que tienen tareas específicas en esta clase de eventos. El que va adelante, tiene la misión de cetrería, y por ello, lleva en su mano izquierda un halcón multicolor, mientras que en la otra conduce a un perro de caza (11). En la parte superior, en color blanco, se puede apreciar una venadita que es el núcleo de la narración, la cual sintetizó la autora en su obra.

A continuación traducimos algunas leyendas de Bretaña Armoricana, la cual hemos anotado que comprende varios departamentos franceses.

El gato de oro

Extracto de Leyendas del Mar, de Pierre Jakez Hélias

Contaban los pastores que en el país de Saint-Malo, habían hasta hace poco más hadas en el mar y en la playa arenosa que en los matorrales.

En una tarde de luna, un grupo de hadas se entregaban por turno al baile en ronda; cuando de pronto llegaron once jóvenes que también estaban de fiesta, cuando estuvieron un poco borrachos, decidieron ir a invitar a las bellezas de la playa arenosa para la contradanza. Pero en el momento del baile, ellas se dieron cuenta que los jóvenes tenían poco resuello y las piernas de lana, y se ponían furiosos. Con un golpe de sus varas convirtieron a los malcriados en seis morrongos gatos negros, y seis gatas blancas.
Cuando ellas escucharon maullar de angustia a los pobres animales, la bondad natural de las hadas de Saint-Malo se les ablandó el corazón, y les prometieron a los presumidos, reconvertirlos a su forma original inmediatamente después que hubieren hilado, un abrigo de oro y una ropa de plata tejida sólo con la mica de la arena, para cada una de ellas.

La tarea no habría sido tan prolongada si las hadas no hubieran precisado que no podían hilar después de los doce toques de media noche.

Los seis morrongos y las seis gatas sin demora se pusieron a trabajar. Cuando todas las hadas estuvieron vestidas, ellas golpearon a los gatos con sus varas y los convirtieron en humanos. No se dice si habían pasado por sus cabezas muchos siglos.
Lo que si es seguro, es que es muy raro ver verdaderos gatos perderse en las arenas de las playas. En Saint-Malo, por lo tanto “plata de gato” es el nombre de la mica gris. Cuando esta mica produce un reflejo rubio se llama “oro de gato”, con el cual en otro tiempo, se tejía el abrigo de gala de las Señoras del Mar.

La Fuente de Barenton

Extracto de La mythologie Celtique de Yann Brékilien

Una tarde que Owein, caballero de Arturo, hablaba con Kynon, éste le cuenta que fue a la fuente con el fin de verificar los prodigios que le habían contado. Inmediatamente que regó la baldosa, se desató un tremendo trueno acompañado de un chaparrón de granizos. Luego un jinete negro lo atacó y se llevó su caballo.

Owein en seguida decidió descubrir este lugar. Cabalgó hasta un calvero donde un gigante negro, rodeado de animales le indicó la ruta. Llegó a un árbol verde y vio la fuente y la baldosa. Él hecha agua sobre la baldosa y se desata la terrible tormenta, más violenta que la que Kynon había descrito. Luego brilló el sol y los pájaros cantaron. Cuando él se prestaba a disfrutar para escuchar esos cantos escuchó gemidos y vio al jinete negro. Ellos se enfrentaron furiosamente y quebraron sus dos lanzas, sacaron sus espadas y Owein hirió mortalmente al jinete.

Éste huyó y Owein lo siguió hasta la entrada de un castillo donde Owein intenta penetrar detrás de él, pero los habitantes del castillo dejaron caer la compuerta sobre él. Luego cerraron la puerta interior haciéndole una trampa entre la compuerta y la puerta. Él descubrió una bellísima señorita de cabellos rubios que se emocionó por su suerte. Ella le envía un anillo que tenía la propiedad de hacerlo invisible a voluntad. Cuando los hombres de armas fueron a buscarlo, ellos no le vieron correr en busca de la jovencita.

Es entonces cuando escucharon grandes gritos, Lunet cuenta que acababan de dar la extremaunción al maestro del castillo. Su cuerpo fue enterrado al día siguiente y poniéndose en la ventana, Owein vio la muchedumbre siguiendo el ataúd, y en este tumulto una mujer joven y bella con vestido de luto amarillo.

Lunet le explicó que era la más bella, la más generosa, la más noble y la más sabia de las mujeres y que era la esposa del Caballero, la Señora de la Fuente. Owein inmediatamente se enamoró de ella.

Lunet intenta hacer entrar en razón a la inconsolable Señora explicándole que para conservar la fuente necesitaba un esposo, valiente Caballero para defenderla. Ella le propone dirigirse a la corte de Arthur. Ella se conforma permaneciendo encerrada en su dormitorio, luego se vuelve hacia la Dama y le presenta a Owein. Pero la señora no fue engañada, ella comprendió que Owein no había hecho este largo viaje, sino que estaba escondido en el castillo y que fue él quien mató a su esposo.

De todas maneras ella se casa con Owein quien desde entonces cuida la Fuente con la lanza y la espada. Él asombraba a todo Caballero que llegaba.

BIBLIOGRAFÍA

1) Philippe JOUËT, L’Aurore celtique dans la mythologie, l’épopée et les traditions, Yoran Embanner, Fouesnnant, 2007.
2) Referencias antiguas Dion Cassius, Historia Roman libro XXXVIII, 31-33; Suetonio, Julio César y la Vida de los doce Cesares; Plutarco, Vidas paralelas, César XVI. Aulus e Hirtius Las Guerra de la Galia, Libro VIII. Apiano de Alejandría, Fragmento Los Celtas… Modernas: L. Cánfora Julio César, p 99; Apiganiol La Conquista de los Romanos, a partir de la página 436; Carcopino Jerôme, Julio César, 1990 PUF, pág. 223 a 227…
3) Distintos cascos. http://www.abre-celtique.com/etude/02-societe/guerre.
4) Jean-Paul Persigout, Dictionnnaire de mythologie celte, Éditions du Rocher, p. 97.
5) Gwenc’hlan LE SCOUËZEC, Bretagne Terre Sacrée, Un esoterisme celtique, Editions Albatros, ch XI.
6) Philippe JOUËT, Aux sources de la mythologie celtique.
7) Pierre-Jakez HELIAS, Lettres de Bretagne, Éditons Galilée, 1978.
8) Yann BREKILIEN, La Mythologie Céltique, éditions Jean Picollec, 1981, collection marabout université
9) Michaël VESCOLI, Calendrier Celtique, le signe de l’arbre, Éditions Actes Sud, 1996.
10) Françcois-Marie LUZEL, Contes traditionnels de Bretagne, Éditions An Here – Hor Yezh, Mouladurioü Hor Yezh, 1994.
11) Miranda Jane Green, Mythes Celtiques, Édition du Seuil, 1995.

Otros libros consultados:

– Christian-J. GUYONVARE’H et Françoise LE ROUX, Les Druides, ch Définitions et distinctions,  Joseph VENDRYES, La Religion des Celtes, ch III Le clergé et le culte.

– Claude STERCKX, Mythologie du monde celte.

– Jean-Louis BRUNAUX, Les Druides : Des philosophes chez les barbares, Édition Du Seuil.

– Venceslas KRUTA, La naissance de la civilisation laténienne au Ve. Siècle avant notre ère et L’expansion celtique du IVe. et du IIIe. siècles avant notre ère in Les celtes, PUF, Que sais-je ?, 2006.

8.5
menu
menu