Las olimpiadas

Por Efer Arocha.

Rafaela Silva, hija de las favelas, ha sido la primera ganadora de  una medalla de oro para el Brasil

Rafaela Silva, hija de las favelas, ha sido la primera ganadora de una medalla de oro para el Brasil

Ha tenido el mérito Brasil de celebrar la XXXI Olimpiada de los tiempos modernos, porque en la antigüedad el guarismo tiene la característica de cantidad sorprendente, partiendo de lo que se considera datos oficiales: la opinión de los historiadores fijan el año 776 antes de nuestro tiempo como fecha oficial, y fueron terminados por decisión religiosa en Constantinopla en el año 394 de nuestro calendario por el emperador romano Teodosio I bajo la presión de Ambrosio, obispo de Milán quien consideraba los Juegos como un culto pagano. Significa que dichas gestas tuvieron una vida de 1.170 años, teniendo únicamente en cuenta la celebración de cada cuatro años porque en múltiples ocasiones se hacían cada dos, obtendremos la cantidad impresionante de 29.250 certámenes. Es de fácil conclusión que el evento que nos ocupa nos es cualquier cosa, a la cual respondió Brasil con una inauguración de aplauso por su magnificencia y belleza, donde se destacaron valores hoy esenciales para la humanidad entera como es la ecología, la cultura de los pueblos primigenios, la diversidad racial y también la cosmovisión de los conquistadores o invasores. Resultado de la concepción de avanzada del gobierno de Dilma Rousseff; sin embargo, la presencia del presidente temporal golpista, es un hecho obsceno que coloca a dicha nación como una república neo- bananera. Realidad que me envía a la antigüedad en tiempos de las primeras olimpiadas, cuando el político de Mégara del partido noble preparó un golpe de estado contra el gobierno democrático, induciendo a su yerno, el campeón olímpico Cilón, a encabezar la revuelta, aventura fracasada cargada de sangre y muerte.

Una mirada histórica a vuelo de pájaro para revivir la gesta y sus participantes, sea como tema de conversación o abre paladar para sazonar licores se me hace placentera, en un presente como el nuestro de grandes mutaciones sociales en la que la muerte del intelectual es irreversible, porque el desconocimiento ha primado sobre el conocimiento profundo y sólido como uno de los valores preciados de los individuos.

Origen

Cuándo, en qué lugar y por qué nacieron en el seno del pueblo griego los Juegos Olímpicos, es una interrogación que hasta hoy no tiene respuesta, si nos guiamos por la prueba que exige la memoria para confirmar un hecho del pretérito. Realidad ésta que nos encamina al área de las hipótesis. Una de ella plausible corresponde a los primeros pasos de su gestación, es la que sostiene la mezcla de religión y deporte que puede tener credibilidad por análisis y conclusión analógica, dado a que la especie humana desde su cuna a la fecha, no ha podido liberarse del yugo mítico. En razón de esto, el inventor de los juegos olímpicos sería una invención de Heracles; otros sostienen que quien lo instituyó fue el mismo Zeus en persona, considerado el dios supremo del Panteón griego, y en la parte femenina, correspondería a Hera, hermana y esposa de Zeus, y a Atena nacida en la cabeza de esta divinidad. En Grecia de Pausanias se encuentran testimonios tangibles en pintura de vasos, en los vestigios arqueológicos de Olimpia y en otras evidencias menores donde es fácil hallar la presencia del deporte.

Carrera a pie, Ánfora panhelénica del pintor de Cléophradès,

Carrera a pie, Ánfora panhelénica del pintor de Cléophradès,500 años antes de nuestro tiempo Museo del Louvre

En Píndaro existe una prueba interesante, que sería el origen proletario del certamen, se relata que Heracles estando fundando los Juegos tuvo que darle muerte a Ogias porque éste se negó a pagarle el salario derivado de la limpieza de las pesebreras. En la literatura hay pruebas indirectas como es en La Iliada en el canto XXIII, donde se mencionan los Juegos funerarios organizados por Aquiles para honrar la memoria de su cuñado Patroclo, muerto en la guerra de Troya. Existen otros mitos concurrentes, uno de ellos es que los Juegos los habría fundado Pelops. Pelops pide la mano de Hipodemia, hija del rey Cenomaos quien tenía la costumbre de organizar carreras de carros para oponérselos a los pretendientes de su hija. Si salían vencidos perdían la vida. En el momento que Pelops solicitó la mano de la encantadora Hipodemia habían muerto trece candidatos. En tan delicada situación el enamorado hace un llamado a Poseidón que aceptó magnánimo y le entregó un carro en oro con alas que le permitió ganar ampliamente, obteniendo la mano de la bella joven.

Durabilidad y especialidades

Antes del 684 de nuestro tiempo, la duración del certamen es incierta entre un día y siete, a partir de la fecha indicada se organiza para tres días; en el siglo V se prolongó a cinco. Se incluían pruebas tal como el salto alto, la carrera a pie, el lanzador de jabalina, el lanzador de pesas, el boxeo, la equitación y la pancracea que combina la lucha con el pugilato; el pentatlón y el discóbolo se agregaron en el 708.

La carrera a pie era una prueba de velocidad en la pista con una distancia de 200 metros conocida como estadión. Los diábolos o doble 400 metros, y los dolichos carreras de fondo de 7 a 24 estadión. En el salto largo los atletas utilizan pesos de piedra o bronce para mejorar la distancia, los que botan hacia atrás en el instante de saltar. Los lanzadores del disco o discóbolos; al principio el elemento era de piedra y luego de bronce cuya técnica de lanzar es la que se practica actualmente. La lucha era de una violencia sin límites copiada de los ejercicios militares de los hoplitas que finalizaba sólo cuando uno de los combatientes se declaraba vencido. El boxeo en esencia ha cambiado muy poco; en la época los contrincantes llevaban unas protecciones de lana en las manos para cubrir las coyunturas; este tipo de prueba deformaba el rostro de los participantes con los golpes directos que recibía en él. La pancracea combinaba la forma primitiva del arte marcial con el boxeo, se consideraba la prueba más dura de las olimpiadas, su invención se le atribuye a Teseo quien la utilizó para exterminar el Minotauro en el Laberinto de Creta. La equitación tenía dos formas: la carrera de caballos y la de carros.

Preparativos y aspecto jurídico

En el 348 en periodo del paganismo se encuentra ya un registro donde se menciona la ciudad de Élis, territorio en el cual se encuentra la villa Olímpica. Según Polibio, se le atribuía la noción de lugar sagrado, hecho que le permitía beneficiarse de inmunidad permanente; éste es uno de los motivos por el cual se le encargó realizar los Juegos del que deriva su nombre.

Vista del antiguo Estadio de Olimpia

Vista del antiguo Estadio de Olimpia

Esto no está bien claro porque si nos guiamos por la descripción que hace Pausanias cuando visitó una de esas ciudades, la distancia medida con vuelo de pájaro resultó de 36 km. y las excavaciones realizadas hasta hoy no nos aportan nada para aclarar definitivamente el lugar de Olimpia y de Élis. Existen pruebas que Olimpia no es una ciudad desértica, sino que es un lugar lleno de santuarios donde llegan tanto peregrinos como turistas. La presencia de personal especializado presenta pocas dudas entre los que se cuentan bailarines, músicos de flauta, cocineros, poetas, especialistas en sacrificios, mano de obra suplementaria para realizar el evento deportivo, el personal que atiende a los atletas que siguen un régimen de higiene estricto y de alimentación.

Diez meses antes de iniciarse las competencias se nombran los magistrados que hacen cumplir la ley, entre los más importantes son los denominados Helanodiques con un número a partir de 10, vestidos con la solemnidad jurídica de la púrpura y otros elementos de la época. Se constituyen en 3 grupos, el primero tiene la responsabilidad de las pruebas hípicas, el segundo de las carreras de a pie y el tercero de las restantes. Sus decisiones son obligatorias, pero pueden ser apeladas. Un hecho digno de subrayar por su importancia es que si existe guerra entre alguno de los contendientes; éstos están obligados a hacer una tregua en el combate durante el desarrollo de los Juegos. El infractor a la norma es sancionado con severa multa, tal como le ocurrió a Esparta condenada a pagar 2.000 mines. Otra norma interesante emanada de los jueces, es que los atletas están obligados a llegar con un mes exacto de anticipación. Un caso que lo ilustra es el de Apolonio de Alejandría quien tuvo un retardo de varios días alegando vientos contrarios en la navegación. Un compatriota demostró que el argumento del atleta no era verídico sino que su retardo se debía a la participación en los Juegos públicos en Iona. Apolonio fue prohibido de participación y sancionado con una gruesa multa.

Ceremonia de apertura

Tres días antes de la inauguración, a los atletas los acompaña un magistrado que en solemne procesión llegan a Olimpia, los restantes magistrados hacen una purificación ritual en el santuario de Zeus, al que se une la procesión entonando canciones y poemas sagrados, a continuación los atletas son clasificados por grupos de edad, el primero lo constituyen los Helanodices; o sea los que tienen la edad entre 17 y 19 años. El segundo los que tiene 20 años en adelante denominado Ándres, los jueces en la clasificación se apoyan en el testimonio del atleta, en el de su entrenador, parientes y amigos.

Ruinas del Templo de Zeus en Olimpia

Ruinas del Templo de Zeus en Olimpia

El juez tiene la potestad de cambiar la clasificación si así lo considera. Concluida la clasificación le toman el juramento ante la estatua de Zeus situada en el Boluterión, comprometiéndose, según Pausanias a no violar en nada las normas establecidas en las gestas. Un día antes de iniciarse las competencias una procesión se dirige al Pritaneo o residencia de los Helanodices; ahí hacen nuevos sacrificios, terminados éstos, el Hero anuncia al público el nombre de los atletas, el de los propietarios de los caballos y las ciudades que pueden participar en el concurso. Al público le corresponde la tarea de verificar que los posibles participantes estén aptos para iniciar la prueba, como la de ser ciudadanos griegos y no haber sido ostraquizados, acusados de muerte o de sacrilegio. Al respecto, Heródoto cuenta que Alejandro I de Macedonia desea participar en las carreras, pero su calidad helenística es puesta en dudas por sus rivales; sólo después que él probó que era nativo de Argos, los jueces lo aceptaron. Los juegos se iniciaban siempre en la segunda luna llena que sigue al solsticio de verano durando siete días. Después que se reorganizaran en el 471 durante el tiempo pagano se redujieron a cinco.

Las pruebas

Se iniciaban con las carreras de caballos. Debe tenerse en cuenta que en este tipo de competencia no contaba para nada ni los jinetes, ni caballos o el carro, sino los propietarios. La primera entre ellas era la de los carros tirados por cuatro caballos, denominada en griego tethrippon que debían recorrer en pista l2 estadios, aproximadamente 14.000 metros; competencia de mayor prestigio en el género. Siempre que participó Alcibíades fue el ganador porque inscribía varios carros a la vez.

Ánfora panhelénica del pintor Euphilétos de un carro participante

Ánfora panhelénica del pintor Euphilétos de un carro participante

Hay un hecho curioso que cuenta Heródoto de Tebas. Algunos de estos propietarios empleaban como jókey a mujeres esclavas, tanto en la competencia de carros de dos caballos o de cuatro. La de dos caballos eran más cortas, de ocho vueltas a la pista, más o menos 9.500 metros. En gimnasia, este vocablo en la antigüedad tenía un significado muy distinto al que empleamos hoy; su significación comprendía jabalina, lanzamiento de disco y otros; después que se admitieron a los espartanos, según nos cuenta Tucides, los competidores participaban desnudos, cubierto su cuerpo con exquisitos aceite y otros menjunjes. La primera prueba correspondía al Pentatlón con lanzamiento de jabalina, salto largo, lanzamiento de disco, carreras a pie y lucha; a continuación otras, lo mismo que las carreras atléticas, iniciada con la prueba de fondo de 24 estadios, con aproximadamente 4.300 a 4.500 metros.

Honores y recompensas

En cada disciplina sólo se reconocía el primer puesto, no teniendo ningún significado de valoración segundo, tercero y sucesivos. El Hero proclamaba el nombre del vencedor y el de la ciudad por la cual participaba.Enseguida le entregaba la cinta de la victoria la que el atleta daba varias vueltas a la cabeza, haciéndole un nudo para lucirla orgulloso, luego le entregaba una hoja de palma.

Mosaico representando atletas premiados. Museo Arqueológico de Olimpia.

Mosaico representando atletas premiados. Museo Arqueológico de Olimpia.

El vencedor corriendo daba una vuelta al estadio siendo aplaudido, ovacionado entre flores que le lanzaba el público. El último día los vencedores, denominados Olimpiones, reunidos delante del templo de Zeus, recibían una corona de olivo salvaje proveniente de los olivares sagrados del templo, cortados con una cuchilla de oro por un joven; enseguida la ciudad de Élis ofrecía un banquete. Los triunfadores de mayor prestigio y adinerados pagaban a un poeta para que le hiciera la oda de la victoria, la cual era cantada por un coro durante la cena. Entre los vates más solicitados se encontraban Píndaro y Bachilade. Del primero han llegado hasta nosotros 14 de estas composiciones y de Bachilade 4. A los vencedores en varias olimpiadas se les hacía una estatua para perennizarlos por su hazaña. En lo que concierne al aspecto económico es necesario aclarar que antes de los juegos modernos existía la hipótesis de que los participantes eran atletas ricos, significando indirectamente con tal afirmación que pertenecían a la nobleza. Su último defensor de la idea fue E. Norman Gardiner. Cada vencedor recibía del erario público de la ciudad que representaba una retribución en dinero; en ocasiones una suma vitalicia. En Atenas era tradición sostener de por vida a todos sus ganadores, y atribuirles una suma considerable como primer premio de 500 dracmas.

Los griegos de los primeros tiempos eran esclavistas con excepción de Esparta, donde toda la sociedad la conformaban ciudadanos. En las Olimpiadas podían participar los nobles y los ciudadanos libres sin distinción de actividad profesional, se sostiene que el ganador de lo que se considera el primer Juego Olímpico fue Corcho, cocinero de Olimpia. Diágoras otro victorioso, era un noble de Rodas, Demócrito filósofo de cepa, el hijo de Amyntas rey de Macedonia, Orsippos general, Polymnistor pastor de cabras y en ese orden se realizaba la democracia de las actividades humanas en el seno del deporte.

Un aspecto de la contienda ha sido lo difícil de alcanzar la victoria, de ahí que los vencedores sean reconocidos con el prestigio de los héroes. Existen ejemplos por doquier, es el caso de Leónidas de Rodas aplaudido en la antigüedad por sus preseas consecutivas entre el 164 y 152 antes de nuestro tiempo. Se destacó por haber ganado en tres modalidades doce coronas en tres pruebas. Sus compatriotas orgullosos de las hazaña le construyeron una cripta. Para tener una idea de la significación de esta gesta, en el seno del pueblo existe el pasaje del atleta Astylos de Crotona en el sur de Italia. Astylos obtuvo seis coronas a partir del 488 antes de nuestra era, en las carreras de estadio. Las primeras victorias las realizó en nombre de la ciudad de Crotona, sus habitantes orgullosos además de los honores de rigor, le construyeron una estatua.

Atleta envolviéndose la banda de la victoria. Museo Británico

Atleta envolviéndose la banda de la victoria. Museo Británico

La siguiente participación la hizo en nombre de Siracusa. Los crotonenses airados destruyeron la estatua y convirtieron su casa en una prisión a la espera de dar cumplimiento a una orden de arresto, emanada de las autoridades judiciales. La presencia del deporte olímpico es un ingrediente indispensable en las fiestas locales. Melágomos oriundo de Carie en Asia Menor, célebre vencedor del pugilato, a partir del 49 antes de nuestro calendario, adquiriendo celebridad por sus movimientos y golpes de gracia que no tocaban el cuerpo del contrincante obligándolo a rendirse por cansancio.

El Público

En lo concerniente a la presencia de espectadores empiezan a llegar una o dos semanas antes que lo hagan los atletas, que como se ha dicho deben estar presentes 30 días antes de iniciarse el evento. Cada día afluyen personas de todos los rincones de Grecia en número en aumento. Un hervidero de carpas comienzan a rodear el entorno sagrado. Todos los elementos que constituyen una feria o un carnaval se hacen presente: vendedores de todo tipo de mercancías en la que los asistentes pueden comprar pequeños recuerdos, los adivinos predicen la suerte, los acróbatas presentan sus espectáculos, los escultores y pinores exhiben sus obras, los poetas recitan sus versos, los escritores muestran y leen sus textos, los filósofos debaten sus teorías. Existen pruebas que todos ellos han estado varias veces en la feria, sin excluir a los historiadores empezando por Heródoto. Como puede colegirse estamos en presencia de una verdadera fiesta de carácter excepcional donde las calidades del intelecto y el cuerpo se mezclan en un placer colectivo danzando, bebiendo, comiendo, apareándose, donde lo informe de la turbamulta ha comenzado a corporizarse en lo sagrado para luego proyectarse en lo pagano. La diversidad de la sociedad está ahí, sin excluir toda clase de rufianes cometiendo desde pequeños hurtos a crímenes mayores, es la sociedad griega que se mece y se estremece. Las Olimpiadas prueban un hecho desconocido y sin registros, como es la profesionalización del poeta que en la antigüedad vivía del verso.

Presencia de la mujer

Un aspecto fascinante sustentador de mitos y otras implicaciones de objetividad y memoria, ha sido la presencia de la mujer en los Olímpicos. En lo concerniente a lo político, la participación o presencia estaba rigurosamente prohibida para el género femenino, verdadera misoginia de la democracia ateniense; no obstante, existe otra realidad que sorprende por su eclipsamiento o invisibilisación, y es lo atinente a la mujer espartana entre las que se encuentra Lifanea, modelo a investigar para comprender el rol de las mujeres Homoioi, que descubrí gracias a la información de la gran traductora del griego al francés y a quien debemos la inmejorable traducción de La Guerra del Peloponeso, Jaqueline Worms de Romilly, con quien tuve breves intercambios sobre el tema. Tanto machos como hembras venían al mundo en la casa de los nacimientos, la Idioata, siendo atendidos por mujeres especializadas en este tipo de trabajo. En cuanto al amamantamiento acudían las madres con senos repletos de leche para lactar al bebé que en el momento tuviese hambre, fuera o no su hijo. Cumplido el ciclo entraban a la Agogé, institución educativa que comprende cerca de nueve años de estudios, más o menos equivalente a nuestra primaria y secundaria, educación de carácter obligatorio, pública y gratuita. Quienes lograban graduarse recibían el título de Homoioi; es decir, ciudadanas con derecho propio para ejercer cargos públicos, diferenciación con los demás ciudadanos divididos entre quienes desempeñaban la industria y la artesanía, y los agricultores denominados Perieques. Lifanea fue la primera Homoioi en lograr la espada de Licurgo, el más codiciado trofeo que un joven podía aspirar a ganar el cual llevaba 14 años celosamente cuidado y vigilado bajo custodia, porque nadie había logrado atribuírselo. También fue la única en su promoción que por entre rocas, desnuda y descalza, en una distancia de cien metros atrapaba a una cabra en estampida. Fue igualmente Hipagrete, oficial hoplita comandante de tropa como otras muchas mujeres de su categoría. En su función militar se fijó un objetivo, cortar un escudo con un solo golpe de espada, y finalmente lo logró. Los cien soldados a su cargo debían dejar caer de cierta altura, una moneda denominada tetra, la cual debía rebotar varias veces sobre los músculos tensionados luego que la comandante hiciera la demostración, moneda que servía únicamente para el comercio internacional. En los asuntos de armas se contó entre uno de los tres generales que vencieron al rey Aristómenes y expulsaron a los mesenios para anexar a Esparta sus fértiles llanuras. En tanto que miembro de la Gerusia, parlamento popular espartano, entregó treinta mil lotes de tierra agrícola a los perieques u nueve mil a los Homoioi de los cuales el 60 por ciento correspondió a mujeres. En materia erótica, seguía la costumbre de las espartanas; para el placer buscaba hombres añosos, mientras que para la reproducción seleccionaba entre los jóvenes.

Ruinas de Esparta

Ruinas de Esparta

Esparta mantenía una fuerte resistencia en el seno de la confederación de ciudades-estados, muy particularmente con Atenas cuyas diferencias en algunos aspectos eran opuestas, caso de la educación en la que los atenienses se regían por la educación privada y pagada de acuerdo al bolsillo del padre de familia. Para los grupos adinerados se recurría a los filósofos, entre los que se incluyen Platón y Aristóteles, éste último fue el educador de Alejandro el Grande. Los atletas espartanos tenían una enconada resistencia en permitirles participar en las Olimpiadas; pasaron muchos años marginados. Desde su primera participación ganaron todos los juegos con una delegación integrada por hombres y mujeres que corrieron desnudos y descalzos. La competencia espartana tenía hondas repercusiones en la vida social por las victorias consecutivas de sus eternos rivales. Esto se refleja en un discurso de Pericles en plena actividad deportiva; los espartanos vienen a Olimpia no para correr y ganar, mirar esos cuerpos de hombres y mujeres que por su fuerza, vigor y músculos nos dicen desafiantes que también están preparados para la guerra, mientras que nuestros atletas muestran en sus cuerpos el decoro para el ejercicio de las virtudes de la democracia. Se colige que las palabras del político ateniense no es cosa distinta al buen uso de la retórica y a la demagogia que ya existía en aquellos tiempos. De qué democracia puede hablar cuando sus mujeres ni los no libres pueden estar presente en el certamen. Una de las pocas mujeres espartanas que es mencionada entre las vencedoras olímpicas es Kyniska, de los juegos del 396 antes de nuestro calendario, hija de Archidamus, según los informes con una mentira soñada porque aseguran que su progenitor era el rey de Esparta, asunto carente de toda verdad. Empezando porque las costumbres espartanas no tenían patronímico ni matronímico, consecuencia de los hábitos de apareamiento, y aun a la referencia de descendencia y pertenencia se hacía por toponimia, como es el caso de Tales de Mileto, o Aquitas de Tarento origen de nuestros apellidos.

Periodo actual

Los Juegos Olímpicos que hoy presenciamos son el resultado de la idea feliz de un francés, el barón Pierre de Coubertin, quien lanzó y promovió un movimiento para la restauración de los Olímpicos el cual se concretó en 1894 con el I congreso para ese fin, celebrado en la Universidad de la Sorbona, a pedido de Coubertin, el presidente fue un griego. Entre 1896 y 1925 fue Coubertin. A su iniciativa las primeras Olimpiadas se organizaron en Atenas para rendir homenaje a la memoria de la antigüedad. Hicieron presencia 14 países integrando un total de 285 atletas. La prueba más popular de los griegos, la maratón, la ganó el pastor de ovejas Spiridon Louis. El primer atleta ganador de una medalla fue el estadounidense James Connolly, estudiante de la Universidad Harvard con un triple salto de 13,71m. La Llama Olímpica no existió en la antigüedad. Las teas usadas eran fundamentalmente de utilidad para alumbrar en las fiestas religiosas, y en ocasiones como uno de los elementos para ungir a una divinidad. En la modernidad hizo presencia en 1928 en los Juegos de Amsterdam, al igual que la primera prueba de atletismo femenino. La primera participación femenina ocurre en 1900 en el marco de la Exposición Universal, en París, donde hicieron presencia 19 mujeres. La primera campeona fue la británica jugadora de tenis Charlote Cooper, quien batió a la francesa Hélène Prévost. La bandera olímpica se utilizó por primera vez, al igual que el juramento olímpico después de la anulación de los Juegos de 1916, en razón de la I guerra mundial. La ciudad de Amberes, Bélgica, es escogida para que los realice en 1920, en honor al sufrimiento del vórtice militar; allí, la bandera olímpica con 5 anillos, dibujados por el Barón de Coubertin es izada por el atleta Victor Boin quien pronunció igualmente el juramento olímpico. Para terminar, en las Olimpiadas de Brasil participan 206 naciones, 28 deportes y 41 disciplinas.

Victor Boin

Victor Boin

Bibliografía consultada.
Pausanias, VI, 13-10-7-2; Heródoto, V, 22-31-54; Píndaro, Obras Completas, Éditions La Différence;
Plutarco, Vidas Paralelas, Éditions Gallimard; Diógenes Laercio, Livre de Poche, Éditions La Pochotèque;
Museo Departamental de Antigüedades de Rouen; Archivos Deporte de la antigüedad; Estrabón;
Geografía Libro VIII; Tucides, Guerras del Peloponeso, Traducción de Jacqueline de Romilly;
Robert Flacelière, La vida cotidiana en la tiempos de Pericles, Éditions Hachette, 1988;
Sarah B. Pomeroy, Espartan Women, Roma, Oxford University Press, 2002, y otros textos de diversos autores.
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