Gonzalo Arango: un valor literario, un valor inmenso

Gonzalo Arango: un valor literario, un valor inmenso

Por José Diez.*

Considerarse iluminado en una ciudad criminalizada por los negocios oscuros de la autoridad y las mafias delictivas en política y en los comercios de la droga; acarrea sinsabores.

Las bajas pasiones que envuelven a las almas motivadas por el tráfico de estupefacientes y las contradicciones de la fe en los sentimientos de la moral cristiana; no es un trabajo simple para alguien que intente llamarse POETA.

Y él se llamó Gonzalo Arango. No el místico, sino, el contestatario. Escribir no es una tarea fácil que relaje los ánimos. Tampoco puede uno esquivar las influencias de autores relevantes. Relevantes en este quehacer ingrato de la escritura que no aporta comodidades económicas; por el contrario, aflicciones y quejas para establecer el dichoso bienestar. La influencia de talentos anteriores aportan con la integridad de sus ideas aspectos muy importantes en el desarrollo intelectual. Estos requisitos son necesarios, primordiales, para todo creador que busca en la fluidez de la lírica la fascinación del arte; sobre todo, el alma del mensaje como tema principal.

La autoridad de su lenguaje mana en este creador con certera proposición, dibujando las asimétricas visiones de su Colombia natal. Si se hizo llamar “profeta” algo de cierto tenía. No creo que la duda trató de infiltrarse en ese joven enloquecido por su amor a la tierra, a su pueblo, a Colombia. Sentimientos afines solo pueden valorar la trascendencia de su obra. No se trata el hecho de tomar una lapicero y escribir estupideces, haciendo críticas malsanas, escondiendo sentimientos subterráneos en almas ven- gativas, de esas que habitan en y por las tierras maravillosas de Antioquia.

¿Que alguien me diga de dónde salió carlos castaño y los muchos? La venganza que ejercitan ciertas sociedades inquisidoras por su tradición, las que transforman a individuos en personajes sibilinos y crueles, en verdugos políticos que alimentan al sistema de contradicciones y perversidad; en ese dintorno germinará un soñador vehemente, mordaz con el lenguaje, cuyo vehículo fue su crítica despiadada y empeñosa ante el sa- crificio que ya lo poseía como destinatario. Su lucha fue llevar la verdad hacia los altares de aquella sociedad que no escuchó, fue indiferente y religiosa ante el cinismo.

Afiche Gonzalo Arango

A un poeta no se le puede llegar con cuentos que adoctrinen su menta-lidad, pues él conoce las puertas de salida cuando tratan de tenderle coartadas y actitudes siniestras. La ignorancia de los aprendices frustrados a, en la literatura tienen nombre propio: eduardo camacho, daniel samper, gustavo cobo borda, jaramillo agudelo. ¿Qué hicieron estos señores por la cultura nacional más allá de las fronteras? Pasarse el día como santones de la lengua que oficia los curas de barrio. Las matronas que dan cabida a estos falsos cirujanos de la crítica y portadores del chancro del bla bla para la prensa de oidores y fariseos. Desde luego que me refiero a ese sector descabellado de la sociedad. Los que machacan la cultura como paramilitares al servicio extranjero y al servicio del poder de sus autoridades que tratan de idiotizar al pueblo en su conjunto.

¿Qué nos ha dejado Gonzalo Arango en sus obras? Verdades, solamente verdades. Las que salieron de su pluma con valentía y destreza. Las que embelesó con imágenes y metáforas inusuales transgrediendo el canon de la tradición. Expresarse como un Antonin Artaud, despreciado por su capacidad de evocar y sentenciar con argumentos reales la impotencia que lo devoraba: Medellín a solas contigo. Si comparamos los argumentos del francés en su estudio crítico sobre Vicente van Gogh: El suicida de la sociedad, los temas enuncian ese compromiso. Lenguajes distintos, pero con la coincidencia del mensaje.

Mi actitud no es diferente a estos valores literarios, nuestro canto de Jus- ticia es el camino. Se trata de acabar con esa plaga de infieles e impos- tores, con esos dictadores sanguinolentos que retornan de las épocas de álvaro Nerón & montesinos. Aquella Roma mesiánica y decadente que sirvió de inspiración a las naciones pseudo occidentalizadas de Europa. El continente debió dar un ejemplo de humanidad al resto del mundo. No fue así. Dio ejemplos de ambición y avaricia a las colonias sometidas a sus en- cantos monstruosos. Crearon la civilización de la guerra y la destrucción para los pueblos subyugados.

Sufren de meningitis tecnológica. Hablan con el biberón de los teléfonos inalámbricos la santa mañana financiera. Se la pasan hablando de paz eternamente y cada día revienta en las entrañas de la guerra el hambre de millones y millones de humanos. Mi desarrollo fue lento por las circunstancias de la vida. Fui de los que se dedican a explorar el camino sórdido de la naturaleza humana; en esa dimensión que castiga a los ojos que ven, los oídos que escuchan y la voz que calla, para que la mano tome en cuenta las historias y escenas que se han de escribir como constancia de lo que ocurre, el testimonio de la palabra-imagen, de los que han asumido su rol de poeta. …de todos los trapos derrotados remendé una bandera: el nihilismo. Eramos dioses y nos volvieron esclavosEramos hijos del sol y nos consolaron con medallas de lata…

Qué más testimonio encierra este lenguaje áspero y verdadero. Escribir poesía es muy complejo. Es una construcción que hay que edificar con los medios disponibles. Se necesita mucha documentación, informa- ciones. Se necesita lecturas indispensables, historias de la vida real y las ficciones propias. Se necesita conocimiento, estados psicológicos que animen al impulso y desarrollo a esa obra inédita en la que nacerá el arte de escribir su universo.

Gonzalo Arango logró esa meta en sus obras, incluyendo las asperezas del lenguaje demoledor. MAGNO, DESQUITE, ÁGUILA NEGRA, y los más variados repertorios de su poesía.

El poeta no es ningún ser extraordinario. Lo que llega a ser extraordinario es la obra que imprime y documenta, visualiza o testimonia con el trabajo, que es el esplendor de su capacidad. *** No quisiera tocar la poesía con ismos, con tonos de vanguardia, con zan- cadillas ni codazos. Élla sufre la mutación que marcan los cambios cultu- rales; la cultura Olmeca, Tolteca, la cultra huari, la mochica, la cultura maya, chibcha, navajo, etcs. Occidente diseñó categorías y períodos para fines particulares. Los cambios culturales históricos se dan con las raíces que la representan, tal cual: Isadore Ducasse, Rubén Darío, Vicente Huido- bro, César Vallejo, Octavio Paz, Fernández Retamar, Ernesto Cardenal, Nicolás Guillén, J.L. Borges, Alejandro Romualdo, y un sinnúmero de vates, cuya manera de contribuir escribiendo en este sector del arte pesa como el oro de las grandes bóvedas de las bancas internacionales. Estas bóve- das mueven con su propio idioma todo lo que sucede en el exterior y se extiende como un dominó sobre el dominio que infringen las compañías mundiales desbaratando los frutos de nuestro planeta, entre ellos: Gonzalo Arango, Otto René Castillo, Roque Dalton, Javier Heraud, y muchos, muchos más, en la historia de nuestras tierras precolombinas.

Enero 2017.

*Poeta y dibujante peruano

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